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Sin
embargo, resulta poco acertado traducirlo literalmente, ya que las
toponimias huastecas no son muy prolijas y si con las lenguas se
pretende caracterizar a una localidad con su denominación, resulta
perfectamente lógico que el vocablo Tampico signifique más bien
“lugar de perros de agua”, dado que en 500 km a la redonda no había
otro lugar donde las nutrias (mamíferos acuáticos, tan parecidos al
perro que hasta emiten pequeños ladridos, aunque con dificultad, aún
es posible encontrarlos en su hábitat natural) o perros de agua
fueran mas abundantes que en El Chairel y las demás lagunas aledañas
a Tampico.
En esta región el alimento era muy abundante, pues se disponía de
tulares, islotes y pequeños remansos aislados y no había enemigos
naturales alrededor. En cambio, parece improbable que en el Tampico
indígena hubiera existido una abundancia de perros domésticos, ya
que esto supondría un gran excedente de carne. |