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En las
playas cenagosas de la laguna del Camarón –llamada también de Pueblo
Viejo o de San Francisco- había un pueblo indígena, de cuyo nombre
no existe ningún indicio, que por estar situado al pie de un lomerío
se veía privado de la brisa marina y resultaba ser un lugar
sumamente caliente, húmedo e insalubre.
A la orilla de la Laguna del Chairel, en el siglo XVI también
existió Chachaval o Tanchachaval, asentamiento fincado en terrenos
altos y ventilados en todo tiempo y, por tanto, más cómodo y seguro
para habitar.
Por los vestigios arqueológicos descubiertos alrededores de las
colonias Águila, Las Flores y Country Club, se deduce que antes de
la aparición de los conquistadores este núcleo de población había
emigrado varias veces, debido tal vez a que sus milpas o sus
pesquerías les iban quedando lejos, o por presión de sus enemigos, o
aun por motivos religiosos, pero no por inundaciones provocadas por
las crecientes, como algunos autores señalan, puesto que el nivel de
estos terrenos es bastante alto. El asentamiento de Las Flores
permaneció activo de 1000 a 1250 D.C., mientras que Chachaval o
Tanchachaval se encontraba en plena actividad cuando fue arrasado
por Cortés y Sandoval en 1522 y 1523, respectivamente;
posteriormente lo reconstruyeron los sobrevivientes, pero no logró
recuperarse. Fray Andrés de Olmos lo encontró pocos años después en
franca decadencia. Para mediados del siglo XVI tenía 66 indios
tributarios que entregaban 300 arrobas (una arroba equivale a 11.50
kg.) de pescado –catán seco y ahumado- al año. |