Siempre ha llamado la atención por su forma original. Según se
decía, en la ciudad de Nueva Orleáns, Luisiana, Estados Unidos, se
encuentra uno de forma igual. El nuestro fue construido a fines del
periodo administrativo del alcalde doctor Juan Gómez Sariol (1945).
Puede decirse que es de estilo barroco y su
diseño se debe al arquitecto Oliverio Sedeño. Se tenían proyectadas
otras obras que al fin no se ejecutaron.
El proyecto original contemplaba otros adornos, como estatuas y pedestales para
las mismas. Las piedras con las que está construido el kiosco tienen la
particularidad de que se puede limpiar con aceite; esto nos parece de suma
importancia porque desde que se construyó no ha sido limpiado y ello le daría
nuevo brillo y esplendor.
Si bien el diseño del kiosco pertenece al arquitecto Oliverio Sedeño, en la
ejecución contribuyeron el arquitecto Roberto de la Garza Gutiérrez y el maestro
de obras Moisés Pérez el “Mexicano”, experimentado maestro que radicaba en la
capital y vino a hacerse cargo de la obra.
La gente ha bautizado con el nombre de el “pulpo”, muy a tono con nuestro
ambiente porteño.