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El
empeoramiento de los hábitos de vida propio de las
sociedades occidentales, la evolución de los sistemas de
transporte y la tecnología laboral, los nuevo modos de
ocio… todo colabora para que todos –niños y mayores-
asuman como válidos comportamientos claramente
sedentarios y, por tanto, perjudiciales para la salud.
El
empeoramiento de los hábitos de vida propio de las
sociedades occidentales, la evolución de los sistemas de
transporte y la tecnología laboral, los nuevo modos de
ocio… todo colabora para que todos –niños y mayores-
asuman como válidos comportamientos claramente
sedentarios y, por tanto, perjudiciales para la salud.
La inactividad física se considera
uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de la
enfermedad cardiaca e incluso se ha establecido una relación directa
entre el estilo de vida sedentario y la mortalidad cardiovascular.
Una persona sedentaria tiene más riesgo de sufrir
arterioresclerosis, hipertensión y enfermedades respiratorias.
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