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Cualquier rescate debe realizarse si se
sabe cómo hacer y no pone en riesgo la propia vida.
Cuando
estamos ante una persona que no sabe nadar o tiene dificultad
para hacerlo, lo que puede ocurrir después de comer o beber o
por cansancio, lo más importante es no poner en peligro la
propia vida. Solamente si puede rescatarlo sin riesgo y sabe
cómo hacerlo debe hacerlo.
1. Trate de alcanzar desde la orilla a la persona, con la
mano, ropa, un mecate, rama o vara gruesa, tabla u otro objeto
que permita jalarlo a la orilla o tírele un pedazo de madera o
algún objeto flotante para que se sujete. 2. Sujétese
siempre de algo firme para que la persona no lo jale. 3. Si
está muy lejos para alcanzarla, acérquese ayudado por otra
persona, con una cuerda o algún objeto que le sirva para
amarrarla y jalarla. 4. Si usted debe nadar hacia la
persona, no deje de observar el lugar en el que la vio por
última vez y auxíliese siempre de algo con lo que pueda
flotar. 5. Si al sacarlo del agua, no respira, sáquele el
agua de los pulmones colocándola boca abajo y levantándola con
firmeza y rapidez por la cintura para presionar los
pulmones. 6. Dele respiración boca a boca, colocando su
cabeza de lado para que pueda expulsar el agua.
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