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Las hemorragias pueden ocasionar la
muerte, es necesario saber cómo controlarlas dependiendo del
lugar del cuerpo de donde procedan.
Una
persona adulta tiene 5 litros de sangre circulando por todo su
organismo. La sangre es el medio de transporte del oxígeno,
agua y nutrimentos, por lo que si se llega a perder un litro o
más, el resultado puede ser fatal.
La hemorragia es la pérdida de sangre y representa una
situación crítica que requiere de ayuda inmediata. Las
hemorragias pueden originarse por lesiones provocadas por
accidentes, objetos punzo cortantes o por algunas enfermedades,
como la úlcera gástrica o ciertos tipos de cáncer.
Las hemorragias pueden ser externas o internas. Cuando la
sangre presenta color rojo brillante, indica que proviene de
una arteria y debe ser atendida de inmediato, cuando es rojo
oscura proviene de una vena y el sangrado es más fácil de
controlar, ejerciendo presión.
. Las hemorragias externas se deben controlar
presionando directamente sobre la herida para bloquear la
salida de sangre, para lo que se puede utilizar cualquier
trapo o tela que se tenga a la mano y que esté limpio. En caso
de poder hacer esto, porque exista un objeto enterrado,
NO trate de retirarlo ya que puede lesionar más y
ejerza presión en los puntos de control de las principales
arterias o venas.
Las hemorragias internas, son muy difíciles de
detectar. Pero si hay vómito fuerte o con sangre, tos con
flemas con sangre, excremento con sangre o sale sangre por los
oídos, nariz o boca después de un golpe, tiene que llevarlo de
inmediato al hospital.
Mientras llega el servicio de urgencia, mantenga acostada a
la persona y cúbrala, voltéele la cabeza de lado para que
pueda respirar mejor o levántela ligeramente y coloque una
almohada o algo de ropa debajo de ella. Esto solamente en
caso de no sospechar de fractura de cabeza, cuello o columna
vertebral.
Para prevenir una hemorragia es necesario:
- Evitar que los niños jueguen o corran con botellas, vasos
y otros objetos de vidrio o cortantes. - Reemplazar los
cristales rotos o estrellados y fijar los que están
flojos. - Colocar en lugar seguro objetos punzo cortantes
como cuchillos, machetes, navajas, pica hielos, tijeras, agujas
u otros y usarlos con mucho cuidado. - Evitar el uso de
armas de fuego y colocarlas en lugares fuera del alcance de
los niños. - Revisar barandales y poner protección en
azoteas, ventanas o balcones.
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