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Ante el aumento de los casos de obesidad (derivados de
los nuevos hábitos de vida en los países desarrollados:
empeoramiento de la dieta, sedentarismo…), se hace aún
más necesario incidir en la prevención de la obesidad,
especialmente entre niños y adolescentes.
La prevención de la obesidad se basa en tres pilares
fundamentales:
Una dieta cardiosaludable:
Una dieta equilibrada, pobre en
grasas saturadas y rica en verduras, legumbres, fruta y pescado, es
garantía de bienestar, prevención de las enfermedades
cardiovasculares y fórmula de control del peso corporal.
Ejercicio físico moderado y regular: por sí sólo puede ser capaz de controlar el peso en
personas con el peso ideal o un ligero sobrepeso. Lo más importante es la
constancia en su práctica.
Hábitos de vida activos. La
obesidad se previene si mantenemos unos hábitos de vida saludables que
incluyen actividad física, movimiento, contacto con la naturaleza, un
cierto esfuerzo físico… Las actividades sedentarias no son perjudiciales
por sí mismas, lo son si constituyen todo nuestro ocio y nuestra forma de
vida. Desde caminar por el campo a dejar de usar el coche cuando no sea
posible, hay muchas fórmulas para mantenerse activos y controlar, de paso,
nuestro peso.
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