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Para el paciente hipertenso
la recomendación más especial es no utilizar la sal en la mesa, en su
lugar se puede utilizar vinagre, zumo de limón, hierbas aromáticas, etc...
Además conviene evitar todos los alimentos que llevan demasiada sal no por
ellos mismos sino por cómo están preparados. Así hay que retirar los
embutidos, las comidas preparadas, los alimentos enlatados, los aperitivos
(aceitunas, patatas chips), las sopas de sobre, los concentrados de carne
y aguas minerales con gas. Recuerde que el jamón dulce contiene sal.
El contenido de sodio de la dieta española se estima alrededor de 4,6
g/día. Sin embargo existen grandes variaciones en la ingesta de este
elemento dentro de la población dependiendo de la adición o no de sal de
mesa.
La dieta sin adición de sal contiene alrededor de 2-3,5 g de
sodio al día. Se considera una dieta hiposódica amplia cuando contiene
entre 0,9-2 g de sodio. Si la restricción es moderada se encuentra entre
0,5 y 0,9 g/sodio, e hiposódica estricta cuando el contenido en sodio no
sobrepasa los 0,5g día. Diversos estudios han demostrado que la
reducción moderada de sal en la dieta produce una reducción de la
excreción urinaria de sodio y una disminución de las cifras de presión
arterial a medio-largo plazo. Un paciente hipertenso debe mantenerse en
un peso adecuado y en aquellos casos en los que exista sobrepeso es
necesario seguir una dieta hipocalórica moderada con restricción de sodio.
Se aconseja restringir el consumo de bebida alcohólicas y sustancias
excitantes, como cafeína las cuales producen un aumento de la presión
arterial.
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