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La
prevención de la hipertensión arterial se basa sobre
todo en la mejora de los hábitos de vida, que pueden
evitar, o al menos retardar, su aparición. Se sustenta
en la dieta, especialmente en cuanto al control de la
ingesta de sal se refiere. Hoy en día los alimentos
llevan una cantidad de sal suficiente y deberíamos tener
en cuenta que añadir sal al cocinar, o en la mesa es una
sobrecarga para el organismo. Por lo que se refiere al
alcohol, en pequeñas dosis no ejerce un efecto nocivo
sobre la presión arterial, pero está comprobado que en
dosis elevadas produce elevaciones transitorias de la
presión arterial que pueden acabar con el tiempo
degenerando en una hipertensión mantenida. La cafeína
también eleva transitoriamente la presión arterial pero
no produce hipertensión mantenida.
Dentro de la prevención de la hipertensión arterial hay
que dedicarle un apartado especial al ejercicio. No está
claro que el sedentarismo predisponga a la hipertensión
arterial, pero sí sus consecuencias como la obesidad.
Por eso resulta recomendable un ejercicio físico
moderado como medida de prevención de la HTA. Está
establecido que un programa de ejercicio físico
moderado, constante, puede llegar a reducir los valores
de tensión arterial.
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