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La
relación entre el estrés, (o para ser más precisos, el
sobre-estrés) y las enfermedades de corazón está más
allá de toda duda. Pero es algo remediable. Hay que
asumir la existencia del estrés y hay que poner toda la
voluntad en controlarlo y en responder de una manera
constructiva que evite la ansiedad.
Cuando aparecen los síntomas del estrés hay que frenar,
reflexionar y preguntarse a sí mismo: «¿Qué está
produciéndome estrés? ¿Vale la pena enfadarme por
esto?». Con toda seguridad será suficiente para reducir
la tensión y la ansiedad.
No obstante, si no se encuentra bien porque el estrés le
agobia, no dude en acudir a su médico. En él hallará la
respuesta que necesita. |