Diabetes y mujer
 

Todo lo que hemos contado sobre la diabetes es válido tanto para varones como para mujeres. No obstante, el sexo confiere algunas diferencias significativas en cuanto al riesgo de aparición de cardiopatía. Así nos encontramos con que en la población general la patología cardiaca es mucho menos frecuente en mujeres jóvenes (antes de la menopausia) que en varones de la misma edad, con una incidencia en ellas de tan sólo un 0,4-4,5 por ciento, la cual se reduce aún más si nos centramos en la cardiopatía isquémica, con una incidencia de infarto agudo de miocardio de tan sólo el 0,1 por ciento. Esta diferencia desaparece con la edad: tras la menopausia  se iguala la incidencia de cardiopatía isquémica entre ambos sexos, probablemente en relación con el descenso en los niveles de estrógenos u hormonas sexuales femeninas. La diabetes mellitus aumenta el riesgo de isquemia cardiaca de forma proporcionalmente más llamativa en mujeres que en varones (en ellas la incidencia del infarto se multiplica por 4 y en ellos sólo el 2). Tanto es así que el factor protector de la mujer premenopáusica desaparece en las pacientes diabéticas igualándose en éstas el riesgo de cardiopatía isquémica al de los varones. Además, una vez establecida la isquemia coronaria, el pronóstico es peor en la mujer que en el varón diabético.
Existen otros conocidos factores de riesgo cardiovascular que con frecuencia se presentan asociados a la diabetes mellitus, especialmente la de tipo 2: la obesidad, sobre todo la de predominio abdominal, muy frecuente en la mujer diabética; la hipertensión arterial, cuya aparición aumenta en la mujer especialmente a partir de los 40-50 varones. Por otra parte, encontramos otros factores de riesgo como son el tabaco y la vida sedentaria que, si bien no presentan una relación causal directa con la diabetes, es cierto que ésta potencia sus efectos nocivos. Mención especial merece el tabaco, por su enorme influencia en la aparición de la enfermedad coronaria y el gran beneficio que se desprende del abandono del hábito tabáquico. Además, resulta llamativo que la población femenina española se está incorporando cada vez en mayor número y a edades más tempranas al consumo de tabaco, tendencia ésta que de mantenerse tendrá en el futuro, sobre todo en diabéticas, consecuencias perjudiciales de extraordinaria magnitud.
De todo lo expuesto se deduce la extraordinaria importancia de prevenir y tratar de forma precoz y agresiva todos los factores de riesgo cardiovascular en la paciente diabética (dieta sana, ejercicio y abandono del tabaco), controlando exhaustivamente los niveles de glucemia, colesterol e hipertensión, además de evitar el sobrepeso.

 

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