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En
lo que a las vías de administración de insulina se
refiere tenemos que distinguir entre las vías
convencionales —subcutánea (el tratamiento habitual,
mediante bolígrafo o jeringuillas), intravenosa o
intramuscular (descompensaciones), intraperitoneal
(enfermos renales en diálisis) o con bombas de insulina
(poco utilizadas)— y las experimentales.
En
este sentido se ha investigado la posibilidad de
administración oral (liposomas), rectal, sublingual,
transcutánea (iontoforesis), intranasal... pero lo más
prometedor hoy es la vía inhalatoria (absorción de
insulina en pulmón). Existen ya estudios multicéntricos
destinados a comprobar su eficacia.
En
un estudio reciente, 26 pacientes diabéticos tipo 2
recibieron tratamiento tres meses con insulina inhalada
antes de las comidas más una inyección de insulina
nocturna, mejorando el control glucémico sin aparecer
efectos pulmonares adversos. |