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La
Diabetes Mellitus se acompaña de la aceleración del
proceso de arteriosclerosis, y por tanto aumenta el
riesgo de padecer enfermedad coronaria, embolia cerebral
o afectación de las arterias periféricas. Aunque en los
diabéticos es más frecuente que concurran otros factores
de riesgo cardiovascular (hipertensión, colesterol,
obesidad…), la presencia de esos factores de riesgo no
justifica el exceso de complicaciones cardiovasculares
observado. La enfermedad coronaria es el problema
clínico más relevante en los diabéticos. La angina, el
infarto agudo de miocardio (así como sus complicaciones
y la mortalidad posterior al infarto) y la muerte
cardiaca súbita son más frecuentes en los individuos
diabéticos (especialmente con el tipo 2) que en la
población general. En los diabéticos tipo 1, la
mortalidad por cardiopatía isquémica es mayor que en
individuos no diabéticos, aunque no alcanza cifras tan
importantes como en la diabetes tipo 2, en los que la
mortalidad de causa coronaria es doble que la de la
población general.
La Diabetes Mellitus favorece el proceso de la
arteriosclerosis, con aparición de lesiones que
evolucionan progresivamente hacia el estrechamiento de
la luz vascular, acarreando falta de riego sanguíneo
(isquemia) en el músculo cardiaco (cardiopatía isquémica).
En el caso de los diabéticos, es primordial prevenir la
aparición de enfermedad cardiovascular a través del
control de los factores de riesgo, especialmente
hipertensión, tabaquismo y colesterol. Asimismo es
esencial la pérdida de peso en obesos y el aumento del
ejercicio. Por otro lado, un estricto control de la
glucemia frena el desarrollo del daño vascular en los
diabéticos. La identificación precoz de diabéticos con
enfermedad cardiovascular (cuando están aún asintomáticos) es la mejor táctica para reducir las
complicaciones y mortalidad por esta causa. Deben
someterse a evaluación cardiológica todo diabético con
síntomas de angina (opresión en el pecho, sudoración),
con enfermedad vascular periférica o cerebral previa o
cualquier diabético que tenga dos o más de estos
factores de riesgo cardiovascular: Historia familiar de
cardiopatía isquémica, tabaco, hipertensión, colesterol
o triglicéridos altos o eliminación de proteínas por la
orina.
También se recomienda evaluar a los mayores de 35 años
diabéticos sedentarios que van a comenzar a practicar un
deporte y en las mujeres diabéticas que quieran quedarse
embarazadas. La evaluación cardiológica se realizará con
un electrocardiograma normal (ECG) y una prueba de
esfuerzo. Si el ECG muestra datos de isquemia o la
prueba de esfuerzo es positiva o si aparecen síntomas de
angina, el estudio se podrá ampliar (estudio de
perfusión del corazón con isótopos radiactivos,
ecografía cardiaca, etc.).
En pacientes que son diabéticos y ya tienen antecedentes
de enfermedad coronaria deben tratarse el exceso de
colesterol y la hipertensión e intensificar el control
glucémico.
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