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El
colesterol no sabe de sexos ni edades, aunque es cierto
que, salvo extrañas enfermedades hereditarias, lo
habitual es que el colesterol alto se manifieste en la
segunda o tercera década de nuestra vida, pero cada día
son más habituales los casos de niños o jóvenes con
cifras de colesterol alto. Estas elevaciones de
colesterol indican una alimentación inadecuada y
presagian una hipercolesterolemia en el futuro.
En
líneas generales la cifra de colesterol aceptable en
niños y adolescentes, entre 2 y 19 años, estaría por
debajo de 170 mg/dl; entraría en una frontera límite
entre los 170 y los 199 mg/dl y sería claramente elevado
cuando superara los 200.
Salvo casos muy excepcionales no es preciso analizar el
colesterol en niños de forma rutinaria. Si conviene
aprovechar las extracciones de sangre que se realizan
por otros motivos para medir el colesterol. Pero antes
de los 30-35 años deberíamos saber nuestra cifra de
colesterol total y colesterol HDL.
El empeoramiento de la dieta y los hábitos de vida de
las nuevas generaciones está empeorando la salud de
niños y adolescentes. La falta de ejercicio físico se ve
agravada por las horas ante el ordenador y la
videoconsola y la saludable Dieta Mediterránea ha sido
sustituida por alimentos llenos de calorías pero escasos
en nutrientes esenciales para la salud de niños y
adolescentes. No se trata de prohibir, la clave reside
en un consumo moderado de esos alimentos precocinados,
bollería industrial o comida rápida. Los niños y
adolescentes deben tomar conciencia de la necesidad de
hacer costumbre los hábitos cardiosaludables: una dieta
sana, ejercicio físico regular y moderado, actividades
al aire libre y evitar el tabaco y el alcohol.
Por lo que se refiere a la mujer hay dos momentos
fundamentales en los que ha de tomar aun mayor
conciencia sobre la importancia de controlar sus niveles
de colesterol: el embarazo y la menopausia.
Durante el embarazo suele ser normal la alteración de lo
niveles lipídicos en sangre. Por ello debe hacerse un
buen control de las cifras y tener un cuidado aun mayor
si se trata de pacientes con hiperlipidemias previas.
En la menopausia se producen alteraciones en el patrón
lipoprotéico relacionado con el descenso de los
estrógenos, se eleva el colesterol total y LDL y
disminuye el HDL. Una de las opciones que el
especialista recomienda es la terapia hormonal
sustitutoria (estrógenos y progesterona) o la terapia
hormonal de estrógenos. Esta medicación consigue reducir
las molestias habituales de la menopausia y prevenir la
osteoporosis y a veces produce un descenso moderado del
colesterol total y un aumento ligero del HDL.
Por supuesto siempre será el especialista quien
determine su empleo. La prevención de las enfermedades
cardiovasculares incluyen en la mujer el control de sus
cifras de colesterol y la asunción de un estilo de vida
que favorezca el descenso de sus niveles (si es que
padecen hiperlipidemias) o el mantenimiento de sus
cifras en los niveles saludables. Una dieta adecuada
pobre en grasas saturadas, ejercicio físico moderado,
abandono del tabaquismo y el control del peso son los
mejores consejos para prevenir las enfermedades del
corazón.
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