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El
colesterol elevado (hipercolesterolemia) es uno de los
factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares
que pueden ser modificables al igual que otros como son
el tabaquismo, sedentarismo, etc. La prevención más
importante y fácil de hacer es una buena dieta. Está
comprobado por numerosos estudios, que la denominada
dieta mediterránea posee cualidades positivas para la
prevención de las enfermedades cardiovasculares.
Además de una buena dieta en la que nos olvidemos de la
grasas saturadas, es fundamental hacer ejercicio todos
los días.La Dieta Mediterránea es la recomendada por los
especialistas, incluye una aporte de grasas pero
cualitativamente distinta ya que éstas provienen
fundamentalmente de los ácidos grasos monoinsaturados y
poliinsaturados que están presentes sobre todo en el
aceite de oliva , el pescado y los aceites de semillas.
Es importante recomendar el consumo de vegetales,
legumbres, cereales, hortalizas, frutas y pescados.
Está comprobado que el ejercicio físico produce cambios
hemodinámicos, hormonales, metabólicos, neurológicos y
respiratorios.
Un programa de ejercicio físico aeróbico (caminar,
carrera suave, ciclismo, natación...) a intensidad
moderada (65-70 por ciento de su frecuencia cardiaca
máxima) y desarrollado de manera regular (tres a cinco
sesiones por semana), tiene efectos beneficiosos sobre
los niveles de lípidos plasmáticos. Estos efectos
beneficiosos incluyen la disminución de los niveles de
triglicéridos y de LDL-colesterol “malo” y el aumento de
HDL-colesterol “bueno”. Se puede aconsejar a todo los
sujetos con hiperlipidemia que realicen algún tipo de
ejercicio físico en la medida que les sea posible,
previa consulta médica para realizar una evaluación
individual con una revisión de su aparato cardiovascular
y su capacidad física.
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