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EXIJA SU BOLETO
Por Antonio Rivera
EXIJA SU BOLETO
Esa mañana Miguel salio de casa rumbo a la Facultad. A las 8 era su primera clase, ya era tarde y casi no traía dinero (era su costumbre). Cursaba el 7º semestre de Ingeniería, se sentía muy contento pues a pesar de sus carencias y sacrificios muy pronto lograría realizar su sueño: ser un profesionista y ayudar a su familia, que en alguna triste comunidad olvidada vivía.
Subió al microbús, pago al chofer sin imaginar lo que pronto sucedería. El pasaje en la ciudad vale 4.50 pesos, el pagó con una moneda de 5.00 pesos. Espero su cambio y su boleto, mas no fue así, el chofer solo le entrego 2.00 y sin boleto.
Sabia que el chofer estaba haciendo mal al no entregarle boleto, pues de este modo tranzaba al dueño del microbús, más como a la mayoría de las personas, eso a el no le importo. El iba muy concentrado repasando sus preguntas y respuestas de su cuestionario, pues ese día tenía examen que presentar.
El microbús avanzo unas cuadras, subiendo y bajando gente. Veía pasar rápidamente los minutos. Al llegar a la avenida principal, el conductor quiso ganarle al semáforo y acelero a fondo sin tomar precauciones.
Y la tragedia llego.
Otro microbús golpe por la puerta delantera, provocando que la unidad donde miguel viajaba diera varias vueltas hasta quedar quieta con las llantas hacia arriba.
Hubo muchos heridos. Una vez mas la imprudencia de los cafres del volante cambiaron la vida de las personas y la de ellos mismos. Para Miguel no hubo segundas oportunidades, esa mañana su butaca lucia vacía y mas tarde un NO PRESENTO era su calificación. Murió muy joven, murió llevándose sus sueños a la tumba.
Estimado lector, esa fue la triste historia de Miguel, un joven dedicado al estudio y al trabajo. Una historia como muchas que a diario se escriben en nuestro querido país. Una historia donde la tragedia se enlazo nuevamente con la tranza y la corrupción.
El se fue dejándonos un gran vacío entre sus amigos, peor aun, entre su familia que a diario oraba por el.
Si el hubiese exigido su boleto esa mañana, como era su derecho, lo mas seguro es que la empresa propietaria del microbús se hubiese hecho responsable de los gastos que se generaron con ese fatídico accidente, pero la realidad no fue así. Nadie se hizo responsable, pues el no contaba con su seguro de viajero. El se presto a la tranza de ese irresponsable chofer y con ello hundió mas a su familia en la miseria, esa miseria que el estaba seguro, muy pronto vencería.
Reflexione amigo lector. A partir de hoy yo exigiré sin dudar mi boleto, no me importa que el chofer se moleste. Mas vale mi vida que 2.00 desgraciados pesos que me ahorrare momentáneamente. Exija usted también. Los accidentes no avisan, la tragedia esta cerca todos los días. Su seguridad es antes que nada lo más prioritario.
No contribuya con la corrupción, es mas, olvídese de la corrupción. No piense en el daño que le hace a la economía de algún infeliz cacique del transporte. Piense en su seguridad, en la jodencia familiar en la que muchos vivimos.
Miguel ya descansa. Pero nos ha dejado una gran enseñanza, nos dejo un gran ejemplo de cómo NO HACER LAS COSAS. Ayude a que no sea en vano su partida.
Antonio rivera
antrivera@hotmail.com
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