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LA LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO
Por Dany Osiel Portales Castro
En los últimos meses se ha percibido en todo el país, pero más específicamente en algunas ciudades como Nuevo Laredo, Juárez, o Tijuana, un incremento en la violencia del crimen organizado, de los narcotraficantes. Aunque la violencia del narcotráfico no es nada nuevo, la frecuencia de los enfrentamientos, el tipo de armas que están usando, y sobre todo la libertad con la que se mueven han llevado a este problema a un nivel francamente intolerante, donde ya no se puede vivir. Gobiernos van, gobiernos vienen y nadie ha podido combatir efectivamente al narcotráfico. ¿Por qué es esto así? ¿Qué es lo que hace al narcotráfico tan atractivo? ¿Por qué aunque se atrapen a grandes capos tal pareciera que no les afecta?
El problema del narcotráfico es algo muy complejo, no puede combatirse desde un solo frente, no hay solución única. Sin embargo sí podemos entenderlo mucho mejor si lo analizamos desde la perspectiva económica de costo versus beneficio. Hoy en día existen muchos beneficios y muy pocos costos para la actividad del narcotráfico que incentivan a mucha gente para dedicarse a esta actividad. México, desde hace décadas (o desde siempre), tiene un déficit en la generación de empleos para su población. La pobreza es un flagelo que causa otros muchos problemas, por ejemplo, una de las razones principales para que cada año más de 400 mil mexicanos emigren al extranjero, principalmente Estados Unidos, es la pobreza, la falta de oportunidades en nuestro territorio. De igual forma, una de las principales razones para muchas personas decidan dedicarse al crimen, al narcotráfico en específico, es la pobreza y/o falta de oportunidades. Claro que no son causas únicas, mucha gente se vuelve narcotraficante por el dinero fácil y rápido, por la sensación de poder, o hasta porque son presionados para hacerlo, pero sin duda la pobreza es una de las mayores causas. Entonces, entre los principales beneficios se encuentra el económico, se obtienen grandes ganancias, relativamente fácil y en muy corto tiempo. También, en muchas regiones del país, existe una cultura popular que promueve, aplaude, a los narcotraficantes, se les considera héroes populares, les hacen corridos, canciones en su honor. Son pueblos que han recibido más beneficios del crimen organizado que del gobierno. Los niños sueñan con todos esos lujos que ven en los narcos, y saben que estudiar no les dará eso. En muchas partes del país volverse narcotraficante es algo natural, normal.
En cambio, los costos por dedicarse al narcotráfico son muy bajos. La impunidad en nuestro país es altísima, prácticamente a diario vemos a jueces dejar salir a criminales aunque se les haya detenido con armas prohibidas y con estupefacientes, pues con sendos amparos tienen que soltarlos. Y esos son pocos, ¿cuántos narcos ni siquiera son detenidos porque tienen compradas a las policías municipal, estatal y federal? La pobreza entre los cuerpos policíacos también afecta, pues muchos con sueldos mensuales de 4 o 5 mil pesos no pueden soportar un cañonazo de miles o hasta con cientos de dólares. Y si el dinero no alcanza, nunca falta el asesinato del policía honesto para quitarlo del camino y mandar una señal a los demás. Y como cereza del pastel, si aún así se logra capturar, procesar y condenar a un gran narcotraficante, todavía existe el riesgo de que se escape, por la “puerta grande”, como lo hizo “el Chapo” Guzmán. Y, aunque no se escapen, muchos de ellos viven en las cárceles como si estuvieran en hoteles de lujo, con todas las comodidades y dirigiendo sus organizaciones desde las celdas. Es más probable que los narcos mueren por guerras entre ellos, entre las diferentes bandas, a que caigan presos. Con tantos beneficios y tan pocos costos la guerra contra el narcotráfico esta perdida, al menos como se combate ahora.
Hay dos posibles soluciones al problema del narcotráfico, pero ambas son parciales, no lo erradicarían, y ambas propuestas traen consigo otro tipo de problemas potenciales. La primera de ellas es ya conocida desde hacer años e incluso algunos países ya la implementaron: la legalización. El caso de la “Ley Seca” en EU en los años 20’s es muy conocido, ampliamente estudiado y analizado. El gobierno americano quiso erradicar el problema del alcoholismo en su población, que tantos problemas provoca, prohibiendo la fabricación y venta de bebidas alcohólicas. Como ya sabemos, la prohibición agravó el problema, fue peor el remedio que la enfermedad. La gente como quiera seguía consumiendo alcohol generando un mercado clandestino, con grandes ganancias, y con la consecuente violencia. Mientras exista demanda por un producto o servicio, siempre habrá alguien dispuesto a satisfacerla a un precio determinado. La ley se abolió y el crimen organizado ligado al mercado ilegal de alcohol desapareció. Claro que los problemas causados por el alcoholismo ahí están, pero es un problema controlado, paga impuestos, genera empleos formales, y se puede controlar la demanda aumentando el precio vía impuestos, como la gran mayoría de los países lo hacen.
El tabaco es otro ejemplo de droga controlada. La nicotina es mucho más adictiva y dañina que la marihuana, sin embargo es legal su producción y consumo. De nueva cuenta hay impuestos especiales que controlan y hasta inhiben su consumo. De acuerdo a información publicada por el periodista económico Darío Celis Estrada en El Norte, la industria tabacalera fue el segundo mayor contribuyente en el 2004, sólo después de PEMEX, con más de 20 mil millones de pesos, de los cuales el 80% fueron por concepto del IEPS, el impuesto especial por ser un producto nocivo y controlado. El otro 20% fue por concepto del IVA. Los altos impuestos, la prohibición de anunciar los cigarrillos en la televisión y el radio, así como el peso por cajetilla vendida que la industria empezó a “donar” al Fondo para la protección contra Gastos Catastróficos desde finales del año pasado han logrado reducir en un 15% el consumo de cigarrillos en los últimos 2 años. ¿Pueden estos ejemplos asegurarnos que si se legalizan las drogas se podría meter en control al problema?
Es difícil prever a ciencia cierta que pasaría si se legalizan las drogas. El precio bajaría, el cual se podría revertir con altos impuestos. Claro que los impuestos no pueden ser muy altos pues, entre más altos sean, mayor es el incentivo para permanecer en la informalidad, en la ilegalidad. Al igual que con el tabaco y el alcohol, se tendría que prohibir su venta a menores de edad. Pero al igual que esos productos legales, dicha regla no se cumpliría a cabalidad y podríamos ver a más adolescentes caer en la adicción a las drogas desde muy temprana edad. También pudiera aumentar la cantidad de accidentes laborales y de tráfico por estar bajo el influjo de las drogas. La corrupción no se acabaría pues, al igual que sucede con el alcohol, habría autoridades que, por “una módica”, se harían de la vista gorda y/o autorizarían permisos que no deberían. Quizá la mayor ventaja sería la reducción y hasta la eliminación de la violencia excesiva, con armas de fuego de alto poder. Muy probablemente ya no veríamos los asesinatos, los ajusticiamientos que hoy vemos diariamente. ¿Vale la pena obtener mayor seguridad a cambio de un incremento en las adicciones y otros potenciales problemas? Algunos analistas, con ideología liberal, piensan que sí, que el Estado no debe prohibir a sus ciudadanos lo que hacen con su vida, con su cuerpo. El problema empieza cuando esas “libertades” afectan el bienestar de los demás, como conducir bajo la influencia de drogas y/o alcohol. O qué me dicen del costo social, de salud, por mantener un sistema para desintoxicar a muchos que desean librarse de las adicciones, la desintegración familiar, la baja productividad, etc.
Podríamos seguir con este análisis, lucubrando que sería menos malo, drogas clandestinas o legalizadas, pero lo cierto es que México no podrá legalizar las drogas si Estados Unidos no las legaliza primero. El imperio no nos permitiría legalizar la producción y venta de drogas siendo que ellos son el principal consumidor de las mismas y dado que compartimos miles de kilómetros de frontera. Además, desde el punto de vista económico no nos convendría legalizar las drogas si nuestro principal mercado, EU, no las considera legales. El problema del narcotráfico tiene que ser atacado de manera conjunta, ordenada, congruente, en ambos lados de la frontera. Por eso me molesta bastante que miembros del gobierno “gringo” critiquen al nuestro por la violencia y corrupción que existen en nuestro territorio causadas por el narcotráfico, pues la gran demanda que hay por las drogas en Estados Unidos es la causa raíz de todo este problema. ¿De dónde vienen todos esos millones de dólares que compran a nuestras autoridades, que las corrompen? ¿De dónde vienen todas esas armas de alto poder, hasta bazucas, con las cuales los narcos doblegan y amedrentan a nuestros policías? Vienen de Estados Unidos, ¿cómo diantres cruzan diariamente la frontera todo ese dinero y esas armas? De la misma forma que de aquí para allá cruza la droga, corrompiendo a las autoridades en ambos lados de la frontera. Por eso los gringos son unos hipócritas cuando acusan, con razón, a los policías mexicanos de corruptos e ineptos. No quiero defender a las corporaciones policíacas mexicanas, a los gobiernos mexicanos en los 3 niveles (municipal, estatal y federal), pues los cargos son ciertos. Simplemente quiero dejar en claro que en EU también existen esos problemas y son tan graves como aquí.
Bajo esta perspectiva es que se me ocurre la otra solución parcial al problema del narcotráfico, aunque se requiere que EU se ponga las pilas en su territorio y deje de andar viendo la paja en el ojo ajeno y saque la viga del suyo. Esta solución tiene dos vertientes, combatir la demanda y la oferta. Durante décadas EU se ha dedicado principalmente a combatir la oferta desde su origen en los países productores. Han gastado millones de dólares apoyando a países como Colombia, Bolivia y México para disminuir la producción y tráfico de drogas, pero los resultados son magros. La oferta de estupefacientes en EU sigue siendo muy alta, tan alta que el precio de la cocaína, por ejemplo, bajo de 200 dólares por 50 gramos en 1981 a 38 dólares en el 2003, de acuerdo a cifras oficiales de la Oficina Antidrogas de EU. Es obvio que la estrategia actual no ha sido eficaz. Si EU realmente quiere ayudar a países como México a disminuir el problema de la violencia por el narcotráfico y al mismo tiempo disminuir la oferta en su territorio debería aumentar el control de la venta de armas en su territorio para que no lleguen con tanta facilidad al nuestro. ¿Cómo es posible que hasta bazucas y ametralladoras de gran calibre estén en manos de criminales? ¿Cómo cruzaron la frontera? ¿No llevan un registro en EU de ese armamento?
De igual forma EU debería aumentar la vigilancia y persecución del lavado de dinero. Si el gobierno gringo no es tan corrupto como el nuestro (al menos eso dicen ellos) pues debería atacar a lo que hace fuertes a los narcotraficantes: el dinero y las armas. Si esos “insumos” se restringen desde su origen (EU) y ya no llegan tanto a países productores (México) el problema se reduciría. De igual forma el gobierno de EU debería gastar más dinero en campañas de prevención entre sus jóvenes, disminuir la demanda, quizás hasta castigar con mayor severidad al consumo de drogas. En lugar de gastar miles de millones de dólares en la guerra, matando a inocentes en otros países por el petróleo, debería gastar ese dinero en disminuir el consumo en su territorio. Definitivamente México no podrá acabar con este problema, ni siquiera controlarlo si EU no hace su parte. Una cosa es poner la droga de aquél lado de la frontera, quizá eso sea culpa de los narcos mexicanos, pero quienes la distribuyen, comercializan, en todas las calles, escuelas, y oficinas de EU son ciudadanos americanos, no hay duda de ello. Y a partir de ahí el flujo es en sentido opuesto, pero no de droga sino de dinero y armas. ¿Qué está haciendo EU para disminuir el problema en su territorio? Realmente muy poco, sólo criticar a los de enfrente. Parecen políticos mexicanos en ese aspecto.
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